sábado, 4 de agosto de 2007

Los salmos de Ernesto Cardenal

TEOLOGÍA POÉTICA EN LOS SALMOS DE ERNESTO CARDENAL



Nicaragua es un pedazo de tierra triangular, enriquecida por una belleza cautivante, casi mágica, adornada con montañosa vegetación y coronada con picos volcánicos encadenados entre lagos y lagunas. Su gente es alegre, amena y solidaria, pero bravía en su lucha, nunca guarda silencio ni oculta su furia cuando de gritar la injusticia y denunciar la tiranía se trata; en el dolor y en el grito, nicaragua tiene voz de profeta. Quien mejor representa esta semblanza, de un pueblo que escribe su historia contradictoria con sangre y esperanza, con fe y martirio, ha sido uno de sus hijos predilectos, Ernesto Cardenal (Nicaragua,1925) quizá el poeta nicaragüense más conocido por su militancia política, sus acentos revolucionarios, su simpatía hacia el marxismo, por su irreductible oposición a la dictadura somocista y su actitud cristiana contemplativa trapense.

La poética de Cardenal es una poesía que abarca todos los ámbitos de la vida cotidiana, desde la situación social y política del hombre hasta las perspectivas históricas más recientes como su última obra: “La revolución perdida”.(Trotta, 2004) La poética de Cardenal emerge de la geografía de su tierra, que nos habla de la economía, del arte y de los sueños esperanzados de la humanidad.

Ernesto Cardenal es un poeta tanto como un profeta, que no puede ocultar, de ningún modo su amor a Dios y a su pueblo. Ambos, profeta y poeta buscan a un público con quien compartir la delirante y apasionada palabra hecha verso. El profeta habla con la voz de Dios para revelar su presencia y su voluntad. La meta del poeta es crear un lenguaje revelador. Así es que Ernesto Cardenal —poeta, sacerdote, y revolucionario— nos afirma sin conflicto ni intrínseca contradicción: “Creo que cada uno tiene una misión. La mía es la de poeta y la de profeta” (Santidad 21).

Cardenal hace de la poesía y la profecía una sola misión, una forma dialéctica de integrar el arte y el evangelio. La trayectoria de tal misión literaria y religiosa durante los años 1960-1973, se identifica plenamente con el surgimiento y desarrollo de la teología de la liberación en la América Latina y un nuevo rostro eclesial en la Iglesia posconciliar. La poesía de Cardenal llegó, en efecto, a expresar un mensaje que se hace eco del evangelio de los teólogos de la liberación en América, como Gustavo Gutiérrez, Leonardo y Clodovis Boff y Pedro Casaldáliga. En América latina soplan fuertes los vientos del Concilio Vaticano II, la Gaudium Spes proclama el papel humanizador y liberador de la Iglesia y deja ver su llamado a los cristianos para una conciencia social comprometida con el mundo, especialmente cuando el progreso humano es evidencia del trabajo divino dentro de la historia, y los obstáculos para tal progreso son consecuencia del pecado institucionalizado (pecado social). Es en este contexto de miseria, explotación y predominio de la teoría de la dependencia, que Ernesto Cardenal se vuelve un cronista contestatario, con una poética situada en una realidad nicaraguense y latinoamericana doliente y a la vez embriagada por slogan y anuncios deslumbrantes de una vida de fantasía, cuya meta es el norte, pero inauténtica e híbrida, muy extraña a nuestros modos de ser.

En Cardenal, la teología se vuelve relato, que dice su palabra desde la misma palabra de la revelación, pero situada en una realidad concreta, sentida, vivenciada. En el poeta y profeta, teología y mística se fusionan, palabra y silencio hacen brotar a medio camino otro lenguaje: el de la poesía. Ella no guarda silencio, quema por dentro como lo grita Jeremías en el Antiguo Testamento, es el lenguaje de los místicos que se niegan a callar y de los teólogos que se niegan a decir. Cierta vez leí este fragmento:

No perdonen al teólogo

cuando calle ni al místico

cuando diga. Pero sean

misericordiosos con ellos

Cuando pequen de poesía

Como en la antigüedad bíblica, la salmodia era la expresión de fe, esperanza y amor del pueblo, que recogía en su memoria tradiciones contadas, cantadas, oradas, recitadas, de las más diversas vivencias. En los Salmos de Cardenal, el poeta levanta nuevamente su voz desde una memoria bíblica ancestral contra la opresión y la injusticia, canta al Dios omnipotente y justiciero como lo hicieron antaño los salmistas: "Escucha mi protesta / porque no eres tú un Dios amigo de los dictadores".

Revisemos brevemente algunos de sus salmos

En el Salmo 1 proclama la Bienaventuranza del hombre que tiene limpia su conciencia, que es leal a su pueblo y no traiciona a sus hermanos

Bienaventurado el hombre que no sigue las consignas del Partido
ni asiste a sus mítines
ni se sienta en la mesa con los gangsters
ni con los generales en el Consejo de Guerra

Bienaventurado el hombre que no espía a su hermano
ni delata a su compañero de colegio

Bienaventurado el hombre que no lee los anuncios comerciales
ni escucha sus radios
ni cree en sus slogans
Será como un árbol plantado junto a una fuente

Hace una relectura del salmo 1, y lo contextualiza en la cruda realidad de las dictaduras que asolan el continente. Utiliza términos que comienzan a identificar un nuevo lenguaje ideologizado de una emergente militarización del Estado y bajo el escudo de la Doctrina de Seguridad Nacional: Partido, mítines, Consejos de Guerra, gangster, espías, delatar etc. Es un salmo que en Cardenal invita a degustar la felicidad en la justicia y el silencio de los oprimidos, de los inocentes que esperan en un Dios justiciero, y no en el sistema perverso de los poderosos, que tiene como fruto la traición el engaño y la muerte.

Interesante resulta ser igual el Salmo 7 en el que Cardenal desacraliza a Dios:

Líbrame Señor

de la S.S. de la N.K.V.D. de la F.B.I. de la G.N.

Líbrame de sus Consejos de Guerra

de la rabia de sus jueces y sus guardias.

O en Salmo 19

Las galaxias cantan la gloria de Dios
y Arturo 20 veces mayor que el sol
y Antares 487 veces más brillante que el sol
Sigma de la Dorada con el brillo de 300.000 soles
y Alfa de Orión que equivale
a 27.000.000 de soles
Aldebarán con su diámetro de 50.000.000 de kms.
Alfa de la Lira a 300.000 años luz
y la nebulosa del Boyero
a 200.000.000 de años luz
anuncian la obra de sus manos

La actitud del sujeto poético en los salmos de Cardenal desacraliza los cánones de las expresiones salmódicas bíblicas y re-escribe el lenguaje religioso a través de la parodia:

SALMO 16 (17)

Oye Señor mi causa justa
atiende mi clamor
Escucha mi oración que no son slogans
Júzgame tú
y no sus Tribunales
Si me interrogas de noche con un reflector
con tu detector de mentiras
no hallarás en mí ningún crimen…

Tú que eres el defensor de los deportados
y de los condenados en Consejos de Guerra
y de los presos en los campos de concentración
guárdame como a la niña de tus ojos
debajo de tus alas escóndeme
libértame del dictador
y de la mafia de los gangsters…

Levántate Señor
sal a su encuentro
derríbalos
Arrebátame de las garras de los Bancos
con tu mano Señor líbrame del hombre de negocios
y del socio de los clubs exclusivos
de esos que ya han vivido demasiado!
los que tienen repletas sus refrigeradoras
y sus mesas llenas de sobras
y dan el caviar a los perros
Nosotros no tenemos entrada a su Club
pero tú nos saciarás
cuando pase la noche

El comienzo del poema tiene la misma forma que la oración salmódica, lo que crea una expectativa de discurso. Al transcurrir el poema la figura del Dios bíblico se hace cercana y se encarna en la experiencia de dolor, explotación e injusticia, para transformarse en motivo de esperanza y consuelo, de fidelidad y liberación. Es el dolor y la injusticia con rostro humano, la que grita al cielo por su liberación. Otro dato importante aquí es que el Dios de figura omnipotente, como distante y contemplativo, se convierte en un aliado y defensor del sufrimiento del pobre en su lucha diaria, quien es victimisado por las garras de los poderosos.

Finalmente Cardenal declara en el salmo 22 hacia el final, una estrofa escatológica: la gran alabanza del pueblo en su victoria final, en su triunfo político y revolucionario, es la resurrección, el sueño de la libertad ya avistado, la utopía proléptica de un nuevo amanecer

SALMO 21 (22)

Pero yo podré hablar de ti a mis hermanos
Te ensalzaré en la reunión de nuestro pueblo
Resonarán mis himnos en medio de un gran pueblo
Los pobres tendrán un banquete
Nuestro pueblo celebrará una gran fiesta
El pueblo nuevo que va a nacer


guidase@yahoo.com

cielac@upoli.edu.ni

2 comentarios:

Leonardo de Valdivia dijo...

Señor: Necesito realizar un trabajo para fin de mes Junio, me gustaría que me satisfaga algunos términos que utiliza Ernesto cardenal. LO que le afectó a Ernesto Cardenal apoyar un sector en su país y cuales fueron sus problemas con la Iglesia al comprometerse.
Qué opina de los poemas exterioristas de cardenal.

Mientras tanto sigo buscando...



Leonardo de Valdivia...



Alumno Universidad Austral de Chile.
Pedagogía en Lenguaje y Comunicación.-

Leonardo de Valdivia dijo...

No creo mucho que haya dialéctica en la misión de Cardenal. La integración del arte y el evangelio es casi normal, no cotidiano, pero si algho que tenemos asimilado de que se puede realizar: unir dos tópicos como el arte y el evangelio. miremos los frescos de la Edad Media